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La mítica NASA Entertainment Computer System

La Nintendo Entertainment System, o NES, es una de las videoconsolas más importantes de todos los tiempos. Su circuitería era fácil de copiar, así que los asiáticos, ni cortos ni perezosos, se pusieron a ello. A estas copias se las conoce como Famiclones (Famicon es el nombre japonés de la NES). Existen cientos y cientos de clones, pero el más famoso en España es la NASA, que se podía encontrar en las entonces escasas tiendas de chinos que existían en nuestro país, o en la tómbola de cualquier feria. Era uno de los pocos Famiclones que intentaban imitar la forma original de la NES. La mayoría parecían una Super Nintendo, una Megadrive, incluso los hay imitando a la Playstation 3 (porque los Famiclones no están muertos, ni mucho menos). He aquí la única foto que he podido encontrar del aparatejo.

La NASA ha sido lo más cerca que he estado de poseer una consola Nintendo. Aparte de mi PSP actual, las únicas maquinitas que he tenido han sido la Atari 2600 y la Megadrive. La Atari fue mi primera videoconsola, y aunque era un cacharro que llevaba unos 15 años en el mercado, me pasaba las tardes muertas con sus juegos de 4 KB. Hasta que llegó el día mágico en el que mi vecino me propuso cambiar su NASA por mi Atari durante una semana. Esos siete días supusieron, además de una galopante miopía, mi primera toma de contacto con los juegos del momento.

Y es que los que venían en memoria eran copias exactas de los originales. Exactas. Recuerdo especialmente dos: el Super Mario Bros y el Contra (aka Probotector). Después de siete días jugando a dobles con un amigo, la habitación olía a mono y los ojos nos dolían si salíamos a la luz. Cuando mi vecino y yo nos dimos nuestras respectivas consolas, nunca volví a disfrutar como antes de la Atari. La maldita NASA se me había quedado metida en el cerebro. Este es mi pequeño homenaje a una consola con la que tuve un romance tan breve como intenso. ¿Quién dijo que las falsificaciones siempre son una mierda?

Os dejo con un par de enlaces interesantes: un artículo muy bueno de Pixfans sobre las videoconsolas falsas y Ultimate Console Database, donde podréis encontrar información sobre los Famiclones e imitaciones de otras consolas.

iPhones, iPods, y Apple.

Consumir Apple se está conviertiendo en algo no ya tan geek, sino tan snob, que empieza a apestar. Paso de comprarme un ordenata con el que puedo hacer mucho menos que con un PC con Linux. Un Mac es el colmo de la no-libertad. No solo el sistema operativo es privativo, sino que el propio Mac también lo es (al contrario que los PC, que cada uno se monta como le da la gana.) La cosa cambia si hablamos de un MacBook, los portátiles son como son, y excepto para una ampliación de memoria, poco los vas a tocar.

¿El MacOS? Qué queréis que os diga, mucho envoltorio, mucho widget, pero no se puede hacer más que con cualquier distro Linux. Y encima con la desventaja de tener que buscarte los programas, los cracks… Para eso me quedo con Debian y su Synaptic.

Ahora nos llega la fiebre iPhone. Mi teléfono, que cuesta seis veces menos, tiene radio, cámara con flash, y puedo abrirle la carcasa para, por ejemplo, meter la SIM en otro teléfono si el mío se queda sin batería y no llevo el cargador encima. El iPhone no tiene nada de eso (tampoco graba vídeos, ni manda MMS, a no ser que recurras a aplicaciones externas) pero eso si, su pantalla táctil mola que te cagas y vas a ser la envidia de todos. Por lo menos hasta que te digan, “¿Te paso el politono de la ardilla borracha?“, y le respondas, “No, el bluetooh del iPhone está capado y solo sirve para conectarle auriculares inalámbricos.”

¿Y el iPod? Es, junto a los MacBooks, él unico producto de Apple que puede merecer la pena comprar. Porque, aunque es cierto que llega a costar casi el doble que otros reproductores, estás comprando diseño, y si tienes dinero, estamos hablando de cifras que no son exageradamente desproporcionadas.

Por último, quiero hablar de una de las cosas más incoherentes del mundillo opensource: los linuxeros que pierden el culo por alabar a Apple, mientras ponen de vuelta y media a Bill Gates. ¿No os dais cuenta de que Apple representa todo lo contrario a nuestra filosofía? Venden productos blindados por todas partes, y que crean una relación de dependencia con Apple mucho mayor de la que Windows crea con Microsoft. Seamos inteligentes y veamos más allá de una carcasa bonita.

Teclados Casio, locura y cintas de Wham!

Apostaría a que un 50% de los niños en los ochenta tuvo un teclado Casio. Yo formé parte de esa afortunada mitad, que a su vez generaba un 50% de padres y familiares con los oídos destrozados. Te lo regalaban de buena fe, intentando inculcarte amor por la música, esperando que entraras en el Conservatorio y les quitaras de trabajar cuando te convirtieras en niño prodigio. Lo que conseguían era un dolor de cabeza crónico.

Mi modelo era el Casio SA-1, uno de los más baratos. Sonaba regular, sí, pero era a prueba de bombas. Traía 100 tonos diferentes para el teclado, y ritmos de todos los estilos para poder componer el último hit discotequero. El volumen alcanzaba niveles similares a los de un martillo neumático, por lo que era divertidísimo poner uno de los tonos más ruidosos y dedicarte a aporrear el teclado, que por cierto, solo admitía dos teclas pulsadas simultáneamente. Cuando pulsabas algún botón, para cambiar el tono, el ritmo o el volumen, sonaba una especie de chasquido horrible. Podías silenciar el sonido de los botones, pero eso significaba bajar el nivel de ruido, algo inaceptable.

Por desgracia, mi madre ha ido regalando todos mis objetos de la infancia. El Caballero del Zodiaco, los G.I. Joe, y el Casio están ahora en poder del hijo de algún vecino o amigo de mis padres. Nunca me han querido revelar su nombre, temiendo que pudiera asaltar su casa con nocturnidad y alevosía para recuperar lo que es mío. Two thumbs down, madre. Al menos respetaste la Atari 2600 y la Mega Drive.

Hablemos de la característica más destacada de mi Casio SA-1, la DEMO. Al pulsar este botón, sonaba una melodía maravillosa, que servía para DEMOstrar las capacidades del aparato. Lo gracioso de esto es que la canción era, ni más ni menos, Wake Me Up Before You Go Go, de Wham! ¡Qué grandes eran los ochenta! Pulsar el DEMO una y otra vez se convertía en una droga que causaba más adicción que las pipas o el manoseo del Blandiblub. Tras averiguar el modelo he encontrado (por fin) la dichosa cancioncita, y además una prueba de la locura que llegó a causar en la gente.

WAKE ME UP BEFORE YOU GO GO – CASIO COVER

Nota: leer este artículo de Viruete sobre el componente marginado de Wham! (es decir, el que no era George Michael) me ha hecho recordar mi teclado y su fastuosa DEMO. El vídeo de la canción original de Wham! lo podéis ver en el artículo.

Vamos a peor: ahora es ilegal ponerle el chip a tu consola…

Primera entrada del blog, y es para comentar algo bastante penoso. Me entero vía meneame de que en Zaragoza se han hecho redadas en varias tiendas de informática y a varios técnicos se les ha imputado un délito contra la propiedad intelectual por instalar chips a las consolas, lo que entre otras cosas hace que puedan usarse juegos no originales. Triste, muy triste que los propios jueces no conozcan las leyes. No es ilegal modificar una videoconsola, si yo llevo mi consola a una tienda a que le pongan un alerón púrpura o a que le instalen un chip no estoy haciendo nada que vaya contra la ley, ni los técnicos tampoco. Incluso puedo jugar a las copias de seguridad de mis juegos y tampoco estaré haciendo nada malo.

Primero fue el canon de la p*** SGAE, ahora esto, y lo próximo, si es que no lo hacen ya, será ver a las ISP baneando los servicios P2P (que también son legales, le pese a quien le pese). Parece que si queremos seguir disfrutando de nuestra libertad tecnólogica habrá que plantearse muy seriamente votar al Partido Pirata. La piratería hace mucho daño a la industría, eso no lo niega nadie, pero no se nos puede privar de nuestros derechos sobre un producto que hemos comprado, si quiero modificar mi consola es asunto mio.

Fuente: El Periódico de Aragón