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Fama, el lado oscuro de Cuatro
Cuando Cuatro comenzó a emitir en noviembre de 2005 muchos sentimos que iba a ser una cadena diferente. Prometía bastante, y lo cierto es que, en parte, ha cumplido. Primero por su recuperación de series y licencias que molaban mazo, como diría Camilo Sexto. Ahí tienes Bola de Dragón, Caballeros del Zodiaco, el Pressing Catch, Humor Amarillo, Historias de la Cripta, Juzgado de Guardia, 3rd Rock From The Sun… Segundo, por comprar algunas de las mejores series norteamericanas, como Dexter, Weeds, House, Anatomía de Grey, Californication, Eureka, Psych… Y tercero, por poner películas antiguas y clásicas en lugar de tv movies. Sinceramente, prefiero ver Regreso al Futuro, Robocop o Cadena Perpetua que una película alemana sobre una adolescente secuestrada. Hasta aquí, perfecto.
Últimamente las cosas han empezado a cambiar en nuestra cadena amiga. La telerealidad, los infames reality shows, están comenzando a apoderarse de la parrilla televisiva de Cuatro, desplazando a las series y convirtiéndola poco a poco en un clon de Telecinco. Acabó Fama y comienzan una nueva edición del vergonzante Supermodelo y un nuevo invento que eleva los niveles de absurdez hasta límites insospechados: Fama School, ahora con niños. ¿Odiabas Fama? Pues toma dos tazas.

¿A que viene este rollo? A que el lunes por la noche me tragué horita y media de la gala final de Fama. Casi al filo de la medianoche recibí un SMS (gracias, Perrapinxa) que me informaba del importante evento, y ni corto ni perezoso me puse a ver la gala con el apoyo moral de mi novia. La pillamos justo en el momento en que el súper-grupo Banghra elegía su tercer componente entre los concursantes. Momentazo totalmente espontáneo y muy natural la cara de sorpresa de la afortunada. La gala continúa, dirigida por una Paula Vázquez cada vez más cansina (y delgada, come más, mujer.) Canta Víctor Ullate, en playback, para alargar algo más la agonía. También hay una canción con discapacitados de por medio, que sirve para que el profesor de la lujuriosa melena, Rafa, nos de lecciones morales y nos demuestre que él es mejor persona que nosotros.
También cantaron los Melocos, grupo del que no había oído hablar hasta ese momento, aunque si había escuchado su canción. Según la Wikipedia, se conocieron en su época de estudiantes del colegio del Opus Dei de su localidad. Quizá eso explique la pinta de pijos que tienen. ¿Está la música española muerta? En su página web podéis escucharlos y juzgar por vosotros mismos.

En definitiva, fue una gala que recurrió a todas las malas artes disponibles con el fin de conmover artificialmente al espectador. Los concursantes estuvieron sobreactuados, aunque los respeto, pues cada uno se gana la vida como puede. Quien realmente me decepciona es Cuatro, que está empezando a caer en los recursos tomateros de poner musiquita melodramática de fondo, vídeos a cámara lenta, etc… Para colmo, rizaron el rizo con el sistema de votaciones. Cada vez que echaban a un concursante, volvían a abrir teléfonos para que los espectadores volvieran a dejarse la pasta una y otra vez con mensajitos. Técnica absolutamente rastrera, daba la sensación de que el sistema lo había diseñado un trilero de Las Ramblas.
Probablemente de no haber sido por esto último no habría escrito este post, pero me pareció una traición tan grande por parte de Cuatro que he tenido que desahogarme. Puedo soportar que solo pongan realitys, que nos den lecciones morales, que hagan telebasura… que además quieran sacarnos los cuartos de una forma tan descarada es demasiado para mí. ¿Votaría alguien que no fuera familiar o amigo de los concursantes? Seguro que si. ¿Por qué? Ni puta idea.
Dejé de ver la gala cuando expulsaron a dos y quedaron solo tres (de nuevo volvieron a abrir teléfonos para ROBAR a los inocentes espectadores.) Si hubieran silenciado el audio podrías pensar que a esos dos les acaban de comunicar su sentencia de muerte, y que los van a llevar al paredón a fusilarlos. Mi cerebro no pudo aguantar tanto falso dramatismo. Intentaré engancharme a Fama School, quizá logre entender por qué la gente es adicta a este tipo de programas.