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Buen cine basado en la obra de Stephen King

Los que me conocéis sabéis de mi debilidad por el escritor Stephen King. Hay quien dice que las novelas de King son literatura de cuarto de baño, afirmación con la que no puedo estar más en desacuerdo (lo mismo decían de Raymond Chandler y hoy por hoy se le considera un genio). Más adelante hablaré de sus libros, hoy lo haré de las pelis que se han basado en ellos. Porque es cierto que se filmado un gran montón de broza e infumables tv movies, pero también alguna que otra obra de arte.
El Resplandor (1980): Stanley Kubrick dirigió a un acojonante Jack Nicholson y se sacó de la manga una de las mejores cintas de terror de todos los tiempos, en esta interpretación bastante libre de la novela homónima de King. De hecho, en los noventa se hizo una miniserie para televisión calcadita del libro, aunque no le llega ni a la suela de los zapatos a esta joya de Kubrick. Siempre recordaré la escena del niño rodando por los siniestros pasillos del Overlook, y encontrándose con las gemelas. Si no habéis visto El Resplandor en versión original, hacedlo, porque en España tuvo uno de los doblajes más catastróficos que recuerdo.
Creepshow (1982): George Romero, padre de los muertos vivientes, y Stephen King se unieron para crear esta película/homenaje a los cómics de terror de los años 50. Cinco historias de terror y humor negro en las que los malos actos de sus protagonistas tienen consecuencias nefastas para ellos. El protagonista de la segunda historia es el mismísimo King.
Cujo (1983): un San Bernardo rabioso hace pasar las horas más perras de su vida a una mujer y su hijo. El mérito de esta cinta es que con un guión sencillo y sin recurrir a grandes artificios consigue crear una historia redonda, angustiosa y de lo más entretenida. Desde luego no es una joya del celuloide, pero te hace pasar un mal rato. Merece la pena verla.
Cuenta Conmigo (1986): dirigida por Rob Reiner, cuenta la historia de cuatro amigos que se enteran del lugar donde ha aparecido el cadáver de un chaval desaparecido, emprendiendo el viaje para ver el cuerpo. Una película sobre la amistad y la niñez, sobre aquella época en la que lo único que importaba era pasar un rato con los amigos y la cosa más nimia era toda una aventura. Maravillosa.
Misery (1990): Rob Reiner repite dirigiendo esta película en la que Kathy Bates se llevó un Oscar por su brillante interpretación de la demente Annie Wilkes. Un escritor que ha desperdiciado su talento escribiendo una serie de novelas románticas tiene un accidente de coche. Annie, fan de sus libros, lo encuentra y se lo lleva a casa para cuidarlo. Cuando descubre el manuscrito que Paul Sheldon iba a entregar a su editor, enfurece. En él, Sheldon mata a la protagonista de sus novelas, Misery, decidido a escribir algo de más calidad. Annie mantiene secuestrado al escritor, obligándolo a reescribir el libro mientras su locura se hace cada vez más patente. Colosal thriller de terror psicológico.
Cadena Perpetua (1994): dirigida por Frank Darabont, es la historia de un hombre encerrado en prisión de por vida por un crimen que supuestamente no ha cometido. Perfecta en todos los sentidos, desde la interpretación de Tim Robbins, Morgan Freeman y el resto de secundarios, pasando por el guión, la fotografía o la banda sonora. Es un clasicazo absoluto, y no es de extrañar que para los usuarios de IMDb sea la mejor película de todos los tiempos, por encima de El Padrino, Pulp Fiction o La Lista de Schindler.
La Milla Verde (1999): Frank Darabont le tiene cogido el pulso a las historias de Stephen King. De nuevo dirige un drama carcelario, esta vez con Tom Hanks como protagonista y con algún toque paranormal que en lugar de ridiculizar la historia, la hace aún más interesante. Otro peliculón, soberbia en sus facetas técnicas.
La Niebla (2007): historia apocalíptica de las que tanto gusta el señor King. Una extraña niebla cargada de monstruos se apodera de un pequeño pueblo de Maine, dejando atrapados a un grupo de personas en el interior de un supermercado. El resultado son un par de horas de homenaje a la serie B tremendamente divertidas. Tiene altibajos, pero el conjunto es muy bueno, y queda rematado con un final de lo más cabrón que puedas ver en una producción hollywoodiense. ¿Adivináis quien la dirige? Habrá que seguir de cerca a Frank Darabont, definitivamente es un gran cineasta.
Si hay alguna más, no la he visto, y por cierto, Darabont… ¿para cuando una de La Torre Oscura?
Muere Michael Crichton

Hoy, 5 de noviembre de 2008, ha muerto el escritor Michael Crichton, famoso por libros como La Amenaza de Andrómeda, Congo, Parque Jurásico, Esfera, etc. A los 66 años de edad un cáncer se lo ha llevado a la tumba. Lo llevó en privado y en familia, así que la noticia ha pillado por sorpresa a todo el mundo, incluído a mí, que soy un gran fan de este hombre. Si te gusta la ciencia ficción, o la ciencia a secas, leer a Michael Crichton es algo casi obligado. Sabía mezclar perfectamente acción y entretenimiento con divulgación científica. Sus libros están cargados de notas a pie de página y de diálogos en los que los personajes explican teorías de forma fácil de entender para la mayoría de la gente.
Graduado en Antropología y Medicina por las universidades de Cambridge y Harvard, se han vendido más de 100 millones de ejemplares de las novelas de Crichton. Además han sido traducidas a más de 35 lenguas y 13 de ellas han sido adaptadas a la pantalla grande. Por si esto fuera poco, es el creador de la exitosa serie de televisión Urgencias (que actualmente va por la temporada 14, con una la 15 ya confirmada). Crichton ha sido la única persona que ha tenido el libro, la película y la serie número uno al mismo tiempo. Como nota curiosa, un nuevo fosil de dinosaurio descubierto en 2002 fue bautizado con su nombre: Crichtonsaurus bohlini.
Ha elegido mal día para morirse, porque con la victoria de Obama en las elecciones norteamericanas, su marcha va a pasar desapercibida, y eso es algo que un escritor de su talla no se merece. Para mí esta ha sido la (triste) noticia del día. Si todavía no habéis descubierto su obra, el mejor homenaje que podéis hacerle es leer alguno de sus libros. Es una verdadera lástima que no pueda regalarnos ninguno más. Hasta siempre.
Max Brooks, reivindicando al Zombi
Ya lo he dicho en alguna ocasión: adoro a los zombis. Cualquier bodrio cinematográfico que muestre cadáveres pútridos levantándose de sus tumbas y desmembraciones masivas es una obra de arte para mí. Mi obsesión por estos seres es tal que alguna vez he deseado despertarme con ruido de sirenas, mirar por la ventana y encontrarme una legión de zombis deambulando por la calle. Normalmente no duraría ni dos días, pero por suerte Max Brooks ha pensado en nosotros con su Zombi: Guía de Supervivencia.
¿Quién es ese alma caritativa que nos ha dado las claves para sobrevivir al apocalipsis? El hijo del gran Mel Brooks, ni más ni menos. Si Mel era el rey de las parodias (Sillas de Montar Calientes, La Loca Historia del Mundo, La Loca Historia de las Galaxias, etc), Max pretende coronarse rey de la literatura zómbica (toma palabro).

Zombi: Guía de Supervivencia no es una novela. Es, como su propio nombre indica, un manual con todas las indicaciones necesarias para sobrevivir a un apocalipsis zombi. Donde refugiarse y como fortificar el refugio, mejores armas contra los muertos vivientes, formar un buen grupo, conseguir alimentos… con este libro bajo la chaqueta tendréis todas las de ganar cuando sobrevenga la catástrofe. Puede parecer una chorrada, pero es muy interesante, sobre todo si sois unos fans del mondo zombie. Yo lo llevo siempre conmigo. Nunca se sabe.

Guerra Mundial Z utiliza el mismo recurso que la guía de supervivencia: tratar el fenómeno zombi en un ambiente de corte realista. En esta ocasión Max nos cuenta la historia de la larga lucha de la humanidad con los zombis, diez años después de su fin. Muestra el conflicto desde todos los frentes posibles: primeras apariciones de los muertos, las grandes cagadas que propiciaron la expansión del fenómeno, el momento en el que el mundo perdió el control, las grandes operaciones militares, la reacción de los ciudadanos y su forma de defenderse… Lo mejor es que lo hace a través de los propios supervivientes en forma de entrevistas, y eso hace que la historia sea estremecedora. Para mí, la obra literaria definitiva sobre zombis.
Los dos libros de Max Brooks han sido best-sellers en los EE.UU. y están publicados en España por las editoriales Almuzara y Berenice. La Paramount y la productora de Brad Pitt, Plan B, están trabajando en la adaptación de Guerra Mundial Z al cine. Son buenas noticias para los aficionados al género, y demuestra que los zombis están más de moda que nunca. ¡Larga vida a los muertos vivientes!
American Psycho
Seguimos hablando de asesinos. En mi anterior post fue Chucky, hoy le toca el turno al más despreciable serial killer de ficción. En 1990 se publicaba una de las novelas más controvertidas de la década: American Psycho, de Bret Easton Ellis. Es la historia de un yuppie de Manhattan, un joven ejecutivo de alguna importante empresa. Se llama Patrick Bateman, es rico, y vive para comprar artículos de lujo, usar ropa de diseñadores y comer en restaurantes caros. Le obsesiona no saber si se pueden combinar los tirantes con chaquetas de sport. Odia que el cerebro de una prostituta le manche el Picasso que tiene sobre la cama.

Se define a si mismo como un cascarón vacío. Un cascarón que tiene apariencia humana, pero que no es capaz de sentir nada excepto envidia y avaricia. Ni siquiera mata por saciar algún instinto oscuro, como Dexter. No experimenta alivio, ni tranquilidad, cuando usa una taladradora para torturar a una mujer. Tampoco cuando escucha a otra gritar tras haberle introducido una rata viva (y hambrienta) por la vagina. Lo hace porque puede, porque todo el mundo es inferior a él. Es capaz de matar a un niño en el zoo, detrás de unos setos, mientras su madre observa a los chimpancés, o de partirle la cabeza por la mitad a un colega de trabajo por llevar la cuenta de algún cliente importante. No existen motivos. No los necesita.
Bret Easton Ellis machaca con un cinismo atroz a las clases altas. Narrado en presente y primera persona, con frases cortas y directas, el libro nos transporta a ese mundo que Ellis quiere que veamos. Personajes absolutamente faltos de humanidad, descritos siempre por la ropa que llevan o el nivel de bronceado de sus caras, capaces de quemar un billete de cien dolares en las narices de un mendigo y de pasarse después horas discutiendo sobre donde irán a cenar.
Páginas y páginas llenas de conversaciones vacías, de situaciones absurdas, de hablar sobre tías buenas, manicuras y restaurantes (y capítulos enteros dedicados a Whitney Houston o Genesis), pasan con naturalidad a los asesinatos más gráficos que he leído. Un par de ejemplos bastante suaves:
“Llevo un traje de Joseph Abboud, una corbata de Paul Stuart, zapatos de J. Crew, un chaleco de alguien italiano, y estoy arrodillado en el suelo al lado del cadáver, comiéndome los sesos de la chica, deglutiéndolos, echando Grey Poppon sobre trozos de carne rosa, sensual.”
“Puedo decir que va a ser una muerte característicamente inútil, sin sentido, pero ya estoy acostumbrado al horror. No lamento nada, y para demostrármelo, al cabo de un minuto o dos de ver a la rata moverse en su bajo vientre, [...] uso una sierra mecánica y en cuestión de segundos corto a la chica en dos. [...] Solo le queda media boca y me la follo una vez, luego otra, tres veces en total. Sin ocuparme de si respira o no, le saco los ojos utilizando los dedos.”

Lo que impacta no es la violencia, sino el mensaje que la acompaña. A Bateman no le va a pasar nada. Puede seguir cometiendo esos actos sádicos y nadie lo va a detener. Ni siquiera una confesión directa por su parte hace que alguien se interese por denunciarlo. En su mundo todos hacen la vista gorda, pues realmente a nadie le importan los demás.
Si todavía no lo habéis leído, buscad un motivo para hacerlo. Puede que lo que os interese sea su alto contenido en gore y sexo duro, o su crítica a los altos ejecutivos deshumanizados; el caso es que no os va a dejar indiferentes. Lo tenéis en la Fnac o por el método rápido, preguntándole a Google. Os dejo con un par de enlaces interesantes.
http://www.elmundo.es/elmundolibro/2000/06/19/anticuario/961438908.html