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Unbreakable, puro Shyamalan

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Internet o el porno gratis? ¿El Shyamalan director o el Shyamalan guionista? Estamos hablando del tipo que mejor ha sabido conjugar ambas facetas, y utilizo el pretérito porque sus dos últimas cintas (La Joven del Agua, El Incidente) son más grandes ejercicios de dirección que otra cosa. Centrándonos en sus trabajos anteriores (desde que pegó el pelotazo con El Sexto Sentido, que las de antes no cuentan), su mejor película es El Protegido, irónicamente la que más desapercibida pasó por las taquillas.

Aviso de spoilers. Te recomiendo que dejes de leer si no has visto El Protegido.

Lo primero que me viene a la cabeza es algo intrascendente, pero que molesta igualmente. ¿Por qué no tradujeron el título literalmente? ¿Protegido por quién?  ¿Por los hombrecillos verdes de Mulder o por el Monstruo de Espagueti Volador? Irrompible es como debería haberse llamado la peli. Dicho esto, pasemos a lo importante. Antes dije que es su mejor trabajo. Es una afirmación que posiblemente muchos no compartan, y lo entiendo. Hay que ser amante de los cómics para darle a El Protegido la valoración que se merece, pues la peli es un homenaje al mundo de los superhéroes, a los tipos de disfraces ridículos que defienden al débil y dan de ostias al villano de turno. De rebote, se convierte en el intento más conseguido de acercar los clichés comiqueros a la realidad, de otorgar verosimilitud a las capas, al bien y al mal y a los superpoderes.

Sin Batman no existiría el Joker; sin Brutus, Popeye no tendría a quién atizar. Esto es lo más importante que Shyamalan nos cuenta, y como suele pasar en sus películas, no nos lo suelta hasta el sorprendente final. Si no hubiera existido una persona como David, Elijah no hubiera tenido que buscarla, y probablemente no se hubiera convertido en el terrorista en el que se convierte. Sin Elijah, David nunca hubiera comprendido hasta que punto era especial. Shyamalan no deja nada al azar, y casi sin darnos cuenta nos va colando topicazos. La kryptonita de David, el agua. El apodo villanesco, Mr. Glass, como llamaban los niños a Elijah. Y como le dice a David al final, a menudo los héroes y villanos son amigos, y también polos opuestos. Mientras uno tiene una fuerza sobrehumana, el otro es frágil como el cristal, carencia que suple con una inteligencia superior.

Un ejemplo que define por extensión el tratamiento a los clichés en la peli es el uniforme que utiliza David cuando por fin se decide a utilizar sus dones para hacer el bien: un simple chubasquero. Una elección de lo más acertada, por otra parte, ya que lo protege del agua, su única debilidad. La vida de David, por cierto, se está desmoronando a pasos agigantados. Algo no va bien y él no sabe lo que es. Por culpa de esto, está perdiendo a su mujer y perderá a su hijo. Hasta que aparece Elijah y le muestra el motivo de que esté en este mundo. Milagrosamente, su relación se arregla y por primera vez en su vida, se siente realizado. De nuevo, el tópico del archienemigo que da sentido a la vida del héroe.

Si pasamos a los aspectos técnicos, la cinta es una gozada de principio a fin. Desde la escena del tren, con el flirteo de David y la cámara girando desde el hueco de los asientos posteriores para mostrarnos primero a ella, luego a él, sin mezclarlos nunca en el plano. Ella lo rechaza, por supuesto. Tras el accidente, David despierta y un médico le cuenta lo que ha ocurrido. Mientras el médico le cuenta que no tiene ni un rasguño, en primer plano y desenfocado podemos ver como agoniza el otro superviviente de la catástrofe. En otra escena, asistimos a una conversación entre el Elijah niño y su madre a través del reflejo borroso de un televisor. En definitiva, un tratamiento diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, con largos e inteligentes planos secuencia, en disonancia con el estilo Michael Bay de hacer cine que predomina en el Hollywood actual. El desarrollo es pausado y te atrapa irremediablemente, con un estilo intimista e introspectivo que le da más realismo a la historia del atormentado David.

Mi conclusión, si eres amante del noveno arte (y del séptimo) hay muchas probabilidades de que caigas rendido a los pies del director indio desde los primeros minutos. Si no lo eres, tendrás que hacer un pequeño esfuerzo y comprender que lo que estás viendo no deja de ser un homenaje a un mundo que tiene sus normas, sus manidos y necesarios clichés, y que requiere una gran dosis de colaboración por parte del lector. De cualquier forma, una película imprescindible.