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El Cuervo, inolvidable fábula gótica

“Y escuché un ruido de pronto, como si estuvieran llamando suavemente a mi puerta…”
Yo tendría 11 o 12 añitos y mi tía, por aquel entonces en plena edad del pavo, no paraba de hablar de cierta película que consideraba la máxima expresión del romanticismo. En uno de mis habituales paseos por el videoclub (ah, la era pre-internet) vi en la estantería El Cuervo. La alquilé y me encontré con algo difícil de digerir para un crío, pero que sin duda me dejó huella. Se le veían las tetas a una muerta, se consumía coca y heroína a mansalva y el maldito Cuervo repartía estopa de forma brutal. Un lustro más tarde solo recordaba las perturbadoras sensaciones que me dejó aquella cinta oscura repleta de drogas y violencia, y tengo que decir que la revisioné con algo de miedo. Pero claro, las cosas son distintas cuando uno crece, y El Cuervo se convirtió desde ese día en una de mis películas favoritas.
El Cuervo nació de la perturbada mente del artista gráfico James O’Barr, allá por el 1981, tras una serie de desgracias personales que le dejaron hundido. Tras leer sobre el asesinato de una joven pareja por un anillo de compromiso de 20$, O’Barr decide que sería bonito que uno de los dos volviera de la tumba y cazara a los responsables de su muerte. Volcando su propia ira acumulada, escribe una de las más sórdidas historias de venganza que he leído jamás. Se publica en el 1989, y automáticamente se convierte en carnaza para los ávidos productores de Hollywood, que como todos sabéis disfrutan adaptando (y destrozando) historias. Por suerte, un por entonces desconocido Alex Proyas se encargaría de dirigir el proyecto, convirtiendo un posible truño en la cinta mítica de la que hoy hablamos.
Con el guión de David Schow y John Shirley y la acertada incorporación de Brandon Lee como Eric Draven, Proyas compone una oscura fábula, un cuento gótico con la venganza como invitada de honor. Con la ayuda de una magnífica fotografía y diseño de producción (obra de Dariusz Wolski y Alex McDowell respectivamente), es imposible no entrar de lleno en el oscuro mundo de la película, un mundo donde a nadie nos gustaría vivir pero del que tampoco podemos apartar la mirada.

Eric Draven, de profesión rockero, con la ayuda del cuervo que será su guía en el mundo de los vivos, es el vengador encargado de traer algo de luz a las tinieblas. Y es que no solo se encargará de terminar con la organización criminal responsable de su asesinato y de incendiar la ciudad cada año (“¡fuego a tope!“), sino que además ayudará a enmendar las vidas de dos grandes secundarios de la película, Sarah y el sargento Albrecht. La primera ha tenido que abrirse camino sola desde la muerte de Shelly y Eric, y Albrecht, degradado a patrullero y en proceso de divorcio, se atormenta por no haber podido detener a los responsables del crimen. Con la llegada del no-muerto, Sarah podrá reconciliarse con su madre y Albrecht tendrá la oportunidad de limpiar su conciencia.
No hay grandes venganzas sin grandes villanos, y El Cuervo los tiene. Desde Gideon que no tiene reparos en comprar cualquier artículo manchado de sangre en su casa de empeños, pasando por la soldadesca (grandes T-Bird, Skank, Tin Tin y Fun Boy) hasta llegar a la némesis de Eric, Top Dollar (interpretado por un gran Michael Wincott), todos tienen su papel en el plan maestro del cuervo. Como en toda buena fábula, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, y aunque a veces nos dejen atisbar indicios de humanidad o de motivos tras sus actos, queda claro que lo único que buscan es el caos, mayor justificación aún para la venganza de Eric.
Por mi parte nada más. Si os estáis preguntando porque no he escrito sobre la trágica muerte de Brandon Lee os diré que mi intención era reseñar la película y nada más. Al señor Lee le dedicaré un post como se merece más adelante. Os dejo con la canción que The Cure compuso para la banda sonora. Disfrutad.
Bubba Ho-tep, inteligente serie B.
En 2002 Don Coscarelli, creador de la saga Phantasma, dirigía la que probablemente sea su mejor película, Bubba Ho-tep. Serie B bien hecha con un argumento de lo más original: Elvis Presley y John F. Kennedy están vivos, uno tras intercambiar su vida, harto de la fama, con uno de sus imitadores y el otro tras sufrir un complot por parte de sus enemigos, que le extrajeron el cerebro sustituyéndolo por un saco de arena y le pintaron la piel para hacerlo negro. Los dos pasan su vejez en el mismo asilo de Texas, Mud Creek, donde evidentemente nadie les cree.
¿Os parece suficiente? Pues aún hay más. Una momia ha elegido Mud Creek como su coto de caza particular, y cada noche se cuela en la residencia para asesinar a los ancianos succionándoles el alma por el culo. Así que nuestros decrépitos héroes, andador en mano, deciden defender a sus compañeros y enfrentarse a la momia.
Este argumento, absurdo y surrealista, unido al hecho de que la cinta está protagonizada por Bruce Campbell (y sabemos que todo lo que haga Bruce Campbell mola) nos puede hacer pensar que va a ser la típica splatstick (mucha sangre + gags cómicos) pero no. Resulta que la peli es mucho más interesante de lo que parece. Es profunda, divertida, con un humor muy negro y cabrón, y unos diálogos antológicos. Campbell nos presenta a un Elvis hundido, cansado de la vida, y nos lo creemos totalmente. Robert De Niro podría fijarse en él para recordar como era eso de actuar.
Y al final de lo que trata todo esto es de un par de viejos olvidados por todo el mundo que deciden echarle cojones, darle sentido nuevamente a su vida y hacernos ver que los ancianos a los que encerramos en asilos y residencias siguen siendo personas. Un mensaje moralista pero despojado de sentimentalismos estupidos, al contrario de lo que pasa en cualquier producción de Telecinco.
No os cuento más, si podéis verla no lo dudéis.
Elvis: Jack, espera. ¿Marilyn qué tal era?
JFK: Eso… está clasificado. Alto secreto. Pero entre tu y yo… ¡guau!
Elvis: Ven y toma lo tuyo, saco de mierda no-muerto.
Elvis: Y al final, ¿es la vida algo más que comer, cagar y follar?
10 cosas que probablemente no sepas sobre Clint Eastwood

Interesante post publicado en Alltopmovies sobre nuestro amado Clint, el demiurgo del cine.
10 – Clint ha dirigido más películas que Steven Spielberg y George Lucas
Es prolífico el viejo Clint. Como muestra un botón: estrenó dos cintas en 2008 (Gran Torino y Changeling).
9 – Clint tocó en el Carnegie Hall
Actúa, dirige e incluso toca el piano. Aprendió de forma autodidacta desde los 9 años, y en 1997 llegó a tocar en el famoso Carnegie Hall. Ha compuesto la banda sonora de algunas de sus películas (Mystic River, Million Dollar Baby, Gran Torino).
8 – Clint trabajó haciendo piscinas
Pues sí. El chaval alternaba entre actuaciones esporádicas y el trabajo de construir las piscinas de los famosetes de Hollywood que ya habían hecho fortuna.
7 – Clint grabó discos pop
Uno de los papeles que empujó a Clint a la fama fue el de Rowdy Yates en el programa Rawhide a principios de los 60. En un intento de consolidar a la audiencia quinceañera, grabó varias canciones poperas, llegando a sacar el álbum “Rawhide’s Clint Eastwood Sings Cowboy Favorites”. Ni que decir tiene que fue un rotundo… fracaso.
6 – Clint fue despedido de Universal Studios por tener la nuez demasiado grande
Después de participar en las olvidables Revenge of the Creature y Tarantula, allá por los años 50, dos ejecutivos de Universal se fijaron en que su nuez era grande, y decidieron despedirlo. Gran error.
5 – Clint recibió la Legión de Honor Francesa
En 2007 recibió esta prestigiosa condecoración de manos del mismísimo Jacques Chirac.
4 – Clint conduce un Grand Marquis de los 80
Un viejo Mercedes que parece sacado de Harry el Sucio (Grand Marquis).
3 – Clint amenazó con matar a Michael Moore
A Clint no le gustó nada ver como al final de Bowling for Columbine, Moore dejaba como un trapo a Charlton Heston. Mientras estaba recibiendo un premio, Clint dijo: “Michael, si apareces en mi puerta con una cámara, te mataré.” Cuando todo el mundo rió y aplaudió la broma, la respuesta de Clint fue: “Lo digo en serio.”
2 – Clint es alérgico a los caballos
Y se ha pasado media vida montándolos en sus pelis. ¡Eso se llama dedicación!
1 – Clint es vegano
Puede parecer raro que Harry el Sucio tenga los hábitos alimentarios de los hippys, pero así es. Como él mismo dice, “tomo vitaminas diariamente, pero solo lo esencial, nada de esos suplementos alimentarios. Intento mantenerme fiel a una dieta vegana de fruta, vegetales, tofu y productos de soja.” El veganismo acaba de volverse cool.
Unbreakable, puro Shyamalan
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Internet o el porno gratis? ¿El Shyamalan director o el Shyamalan guionista? Estamos hablando del tipo que mejor ha sabido conjugar ambas facetas, y utilizo el pretérito porque sus dos últimas cintas (La Joven del Agua, El Incidente) son más grandes ejercicios de dirección que otra cosa. Centrándonos en sus trabajos anteriores (desde que pegó el pelotazo con El Sexto Sentido, que las de antes no cuentan), su mejor película es El Protegido, irónicamente la que más desapercibida pasó por las taquillas.
Aviso de spoilers. Te recomiendo que dejes de leer si no has visto El Protegido.

Lo primero que me viene a la cabeza es algo intrascendente, pero que molesta igualmente. ¿Por qué no tradujeron el título literalmente? ¿Protegido por quién? ¿Por los hombrecillos verdes de Mulder o por el Monstruo de Espagueti Volador? Irrompible es como debería haberse llamado la peli. Dicho esto, pasemos a lo importante. Antes dije que es su mejor trabajo. Es una afirmación que posiblemente muchos no compartan, y lo entiendo. Hay que ser amante de los cómics para darle a El Protegido la valoración que se merece, pues la peli es un homenaje al mundo de los superhéroes, a los tipos de disfraces ridículos que defienden al débil y dan de ostias al villano de turno. De rebote, se convierte en el intento más conseguido de acercar los clichés comiqueros a la realidad, de otorgar verosimilitud a las capas, al bien y al mal y a los superpoderes.
Sin Batman no existiría el Joker; sin Brutus, Popeye no tendría a quién atizar. Esto es lo más importante que Shyamalan nos cuenta, y como suele pasar en sus películas, no nos lo suelta hasta el sorprendente final. Si no hubiera existido una persona como David, Elijah no hubiera tenido que buscarla, y probablemente no se hubiera convertido en el terrorista en el que se convierte. Sin Elijah, David nunca hubiera comprendido hasta que punto era especial. Shyamalan no deja nada al azar, y casi sin darnos cuenta nos va colando topicazos. La kryptonita de David, el agua. El apodo villanesco, Mr. Glass, como llamaban los niños a Elijah. Y como le dice a David al final, a menudo los héroes y villanos son amigos, y también polos opuestos. Mientras uno tiene una fuerza sobrehumana, el otro es frágil como el cristal, carencia que suple con una inteligencia superior.

Un ejemplo que define por extensión el tratamiento a los clichés en la peli es el uniforme que utiliza David cuando por fin se decide a utilizar sus dones para hacer el bien: un simple chubasquero. Una elección de lo más acertada, por otra parte, ya que lo protege del agua, su única debilidad. La vida de David, por cierto, se está desmoronando a pasos agigantados. Algo no va bien y él no sabe lo que es. Por culpa de esto, está perdiendo a su mujer y perderá a su hijo. Hasta que aparece Elijah y le muestra el motivo de que esté en este mundo. Milagrosamente, su relación se arregla y por primera vez en su vida, se siente realizado. De nuevo, el tópico del archienemigo que da sentido a la vida del héroe.
Si pasamos a los aspectos técnicos, la cinta es una gozada de principio a fin. Desde la escena del tren, con el flirteo de David y la cámara girando desde el hueco de los asientos posteriores para mostrarnos primero a ella, luego a él, sin mezclarlos nunca en el plano. Ella lo rechaza, por supuesto. Tras el accidente, David despierta y un médico le cuenta lo que ha ocurrido. Mientras el médico le cuenta que no tiene ni un rasguño, en primer plano y desenfocado podemos ver como agoniza el otro superviviente de la catástrofe. En otra escena, asistimos a una conversación entre el Elijah niño y su madre a través del reflejo borroso de un televisor. En definitiva, un tratamiento diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, con largos e inteligentes planos secuencia, en disonancia con el estilo Michael Bay de hacer cine que predomina en el Hollywood actual. El desarrollo es pausado y te atrapa irremediablemente, con un estilo intimista e introspectivo que le da más realismo a la historia del atormentado David.
Mi conclusión, si eres amante del noveno arte (y del séptimo) hay muchas probabilidades de que caigas rendido a los pies del director indio desde los primeros minutos. Si no lo eres, tendrás que hacer un pequeño esfuerzo y comprender que lo que estás viendo no deja de ser un homenaje a un mundo que tiene sus normas, sus manidos y necesarios clichés, y que requiere una gran dosis de colaboración por parte del lector. De cualquier forma, una película imprescindible.
Maldito parné
Con el nuevo curro y eso de estar mes y medio sobreviviendo a base de arroz y pasta he dejado el blog tiradillo, me daba pereza hasta pensar en algún tema interesante del que despotricar. Ahora que el dinero empieza a fluir y me acostumbro a mi nuevo horario, retomo la actividad y doy por finalizado este parón. Para celebrarlo, había decidido regalarme algún capricho, así que esta tarde mi señora y yo hemos ido al centro a gastar dinero como Makulay Kulkin en Richie Rich (lo que a mi nivel se traduce en comprar el W de Watchmen de Rafa Marín). Pero ir a la Fnac es una putada. Hay mucho merchandising molón y poco parné para gastar.
Por ejemplo, esta figura de Rorschach de 35 centímetros que cuesta la nada desdeñable cifra de 99,95€. Acojanante pero demasiado cara para la calidad que parece tener. No solo importa el tamaño, muchachos. También estaba a la venta la figura del Comediante.

Esto sí me parece un buen regalo para todo fan de Watchmen. Una taza para tomarte el cafelete o el Cola Cao que cambia de color cuando se calienta, de rojo a lo que podéis ver en la foto de la caja. Debajo lleva impresa la leyenda “WHO WATCHES THE WATCHMEN”.

Este set sacado de un capítulo de Halloween de los Simpsons nos dejó con las patas vueltas. El tamaño es también considerable, y reconozcámoslo, a todos nos caía bien el muñeco este de los donuts. ¿Quién no querría tenerlo en casa?

A Dios pongo por testigo que algún día tendré este Box Set de Blade Runner. 5 discos, clips de la peli, una figura del unicornio y otra del coche de Deckard, todo por 100 euricos.

Y por último, algo que me voy a tener que pillar sí o sí en un futuro cercano: la Atomic Ray Gun de Zapp Brannigan. Genial.

Me dejo muchas más figuras, deuvedeses y series en el tintero, pero que hostias, si quieren publicidad los de la Fnac, que paguen. Por cierto, al final le dieron por saco al W de Watchmen y me compré algo que llevaba mucho tiempo buscando. Supongo que Marín lo entenderá.



