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Viajeros del tiempo en el cine
¿Qué sería del cine sin el recurso de los viajes espacio-temporales? Son siempre una buena salida cuando un guionista se queda sin ideas, y a nosotros, la verdad, nos hace gracia ver a un tío con escopeta en la Edad Media. Desde las máquinas estrafalarias a los hechizos demoníacos, pasando por la criogenización, son muchas las maneras en las que un personaje puede dar el salto a otra época. Pasaremos por alto las pelis en las que se usa esta última técnica, (El Dormilón, Demolition Man) porque aunque los efectos sean similares, no se trata de un genuino viaje temporal al estilo sci-fi.
Antes que nada, hablemos de ciencia. ¿Cual es la teoría que hay detrás de estos viajes? ¿Son realmente posibles? Si y no. Einstein nos dio las bases teóricas con su Teoría de la Relatividad Especial y Teoría de la Relatividad General. El tiempo transcurre de forma diferente para dos objetos que se mueven a velocidades distintas. A mayores velocidades, el tiempo transcurre más lentamente. Esto ha sido comprobado con relojes atómicos a bordo de aviones, y efectivamente funciona. Para las personas a bordo del avión el viaje ha durado menos que para los que esperan en tierra. Por desgracia, la diferencia es tan ínfima que no es apreciable a simple vista. Sin embargo, si pudiéramos acelerar un objeto a velocidades más altas que la de la luz, en un segundo del tiempo del objeto podrían haber pasado mil años para los demás objetos. Es decir, el objeto habría ‘viajado’ mil años en el futuro. Más info.
Se pueden sacar dos conclusiones. Primero, que hay una base teórica para los viajes en el tiempo, si obviamos el pequeño detalle de que según esas mismas teorías no se puede superar la velocidad de la luz, y segundo, que se puede viajar al futuro, pero no al pasado. El tiempo es una dimensión que solo se puede mover hacia adelante. Y es que todos conocemos las paradojas y los problemas que surgen cuando se viaja atrás en el tiempo. Ya lo dijo Bender: “Las leyes de la Física son como una amante esquiva.”

Después de esta introducción brevísima y probablemente llena de errores, pasemos a lo que nos interesa. Si hablamos de viajes temporales en el cine, hablamos de El Tiempo En Sus Manos (The Time Machine, 1960). Basada en la novela de H.G. Wells, la película narra las aventuras de un hombre que consigue fabricar un artilugio para viajar al futuro. Con él verá la II Guerra Mundial, sobrevivirá a un holocausto nuclear y acabará finalmente en el año 802701. Los humanos se han convertido en seres dóciles y estúpidos, ganado para los terribles Morlocks, que viven bajo tierra. Si bien el libro desarrolla mucho más la vertiente antibelicista y crítica con el ser humano, la adaptación consiguió ser entretenida sin perder del todo esa faceta filosófica. Un auténtico clásico para todos los amantes de la ciencia ficción, con un tufillo a serie B que la hace aún más interesante.
Viajamos hasta 1968 para reseñar otra de las grandes películas del genero de la ciencia ficción y aventuras: El Planeta de los Simios, protagonizada por el difunto Charlton Heston. ¿Qué decir de esta colosal cinta que no se haya dicho ya? Crítica con los aspectos más oscuros de la especie humana, como la intolerancia o la violencia, su final es uno de los más recordados de la historia del cine. Si no la habéis visto, no perdáis más tiempo.

En 1979 nos encontramos con una película poco conocida pero genial. Se trata de Los Pasajeros del Tiempo, y su argumento es de lo más delirante. En el Londres de 1893, H.G. Wells logra fabricar su máquina del tiempo. Jack el Destripador la usa para viajar a nuestra época y Wells se verá obligado a hacer lo mismo para detenerlo. Los dos tendrán que adaptarse al mundo moderno. Mezcla de aventuras, thriller y ciencia ficción, aderezada con algunos toques de humor, es una peli que sin duda se merece una segunda oportunidad.
En 1984, James Cameron y el musculado Schwarzenegger se unen para crear una de las más rentables franquicias del cine de acción sci-fi, Terminator, un papel hecho a la medida del austríaco. En el año 2029 el mundo está dominado por las máquinas. La resistencia humana está liderada por John Connor, y las máquinas deciden enviar al pasado a un cyborg, el modelo T-800, para asesinar a su madre y evitar el nacimiento de John. Como casi siempre, Cameron consigue crear un taquillazo con un guión interesante y efectos curradísimos. Su continuación también fue un éxito. ¿Quién no ha querido ser un T-1000 alguna vez?

La saga de Regreso al Futuro es quizá la más popular dentro del subgénero de viajes en el tiempo. No porque sea la mejor, sino porque es el paradigma del entretenimiento puro y duro. El malogrado Michael J. Fox borda el papel de Marty Mcfly, igual que Christopher Lloyd como el doctor Emmet Brown. ¿Quién nos iba a decir que para viajar en el tiempo solo hacía falta un DeLorean, un condensador de fluzo y unas cuantas barras de plutonio? Por cierto, lo del condensador de fluzo es un error de traducción. En original es flux capacitator, y flux es flujo, no fluzo. A veces merece la pena equivocarse.
Pasamos de una comedia para todos los públicos a una cinta oscura y desesperanzadora. 12 Monos (1995). Es el año 2035 y un virus ha exterminado a gran parte de la población humana. Los supervivientes malviven bajo tierra, donde el virus no ataca. El recluso James Cole (Bruce Willis) se ofrece a viajar al pasado no para evitar la infección, ya que el pasado es inalterable, sino para conseguir muestras del mismo que sirvan para desarrollar un remedio. Un peliculón denso y complejo, en el que Brad Pitt hace uno de los papeles de su vida.
Por último, y aunque no se trata estrictamente de un viaje en el tiempo, hay que mencionar la comedia de Bill Murray Atrapado en el Tiempo (1992), en la que un periodista se ve obligado a repetir una y otra vez el mismo día, la celebración del Día de la Marmota, que odia profundamente. Una peli cojonuda. Y me despido con otro viaje alucinante: el de Ash al final de Terroríficamente Muertos. Mezclar motosierras, demonios y caballeros siempre es una buena idea. ¡Como mola Bruce Campbell!

Grandes inventos de la Sci-Fi
La ciencia ficción ha sido muchas veces precursora de la propia ciencia. El ejemplo más claro lo tenemos en Julio Verne, que ya imaginó los viajes a la Luna y los cachivaches submarinos y hay que decir que no pocas veces los científicos han iniciado sus investigaciones a partir de ideas originidas en novelas. Pero hay ciertos inventos que probablemente jamás podrán ver la luz, mal que nos pese. Hoy vamos a hablar de esos grandes inventos de la ciencia ficción que nos gustaría que existieran en el mundo real.
Flubber: la masa verde viscosa que inventa Robin Williams en la película del mismo nombre es una de esas cosas que todos querríamos poseer. No sólo porque es verde y viscosa, que para eso ya teníamos el blandiblub, sino porque sirve para todo. ¿Que quieres ser como Michael Jordan? Te lo pones en las suelas de las zapatillas y harás unos mates de la hostia. ¿Que quieres que tu coche vuele? Un poquito de Flubber en el motor y hasta el infinito y más allá. Y si esto te aburre siempre puedes soltarlo en casa de tu anciana vecina que pone el sonido de la tele a tope por las noches y romperle todas sus figuritas. Como veis, sirve para todo.

Condensador de flujo: mal traducido al castellano como “condensador de fluzo” (aunque hay que reconocer que tiene mucha más gracia) este aparatejo era lo que hacía posible los viajes en el tiempo en Regreso al Futuro. Si unes un coche, un pequeño generador nuclear y el condensador de las narices serás capaz de volver atrás en el tiempo y hacer cosas tan divertidas como evitar la muerte de Kennedy, asesinar a Hitler cuando nació o algo más útil aún, ir a un McDonalds y zamparte unos cuantos McRibs. Si no sabes crear un condensador de flujo, utiliza el método de la peli, cuelga un reloj de pared subido al váter, resbálate y date un buen golpe en la cabeza. Si sobrevives, tendrás una visión que te dirá cómo.
Generador protónico nuclear: las pistolitas de los cazafantasmas. Todo funciona con energía nuclear, o nucelar, como diría Homer Simpson. Con estos rayos podréis atrapar a todos los fantasmas que os estén fastidiando. Eso sí, cuidado con cruzar los rayos, es muy peligroso, procurad hacerlo sólo cuando os enfrentéis a un fantasmón de los buenos. Ejemplo: disparad el rayo sobre vuestro amigo vacilón, el que no para de fardar de coche tuneao y de que coje las curvas a 190 km/h. No crucéis los rayos, lo merece la pena. No obstante, si queréis atrapar en una cajita a algún catedrático de vuestra facultad, cruzadlos, va a ser una tarea difícil.

Invisibilidad: sea por una poción, un experimento o una capa mágica, ser invisible mola. ¿Por qué? No por hacer el bien ni pamplinas de esas. Siendo invisible podrás robar sin miedo a nada. Nunca más “me gustaría probar la Playstation 3, pero es muy cara.” Cógela. Nunca más “que bonita esa figura de Locke abriendo la escotilla, lástima que valga 100 euros.” Llévatela. Y oiga, no me echen a mi la culpa de querer usar este poder para robar. La culpa es de la sociedad. Y no sólo de robar vive el hombre, también de espiar en los baños femeninos del instituto (ah,qué grandes las comedias ochenteras)
Cabina ADN: el gran Steve Urkel, inspirándose en La Mosca, creó estas cabinas que permitían combinar ADN de diferentes sujetos. Sin embargo, desperdició este maravilloso invento combinando sus genes con Bruce Lee, clonándose a sí mismo y creando al odioso Stephan. Nosotros haríamos algo más sabio, arrancarle un pelo a Rocco Sifredi y… os podéis imaginar el resto.
Me despido no sin antes mencionar un invento muy fácil de crear y que salvaría muchas vidas: la silla con soportes para evitar caídas hacia atrás (Homer). ¿Qué inventos os gustaría a vosotros que existieran? Dejad vuestras fantasías en los comentarios.