David Fincher y su curioso caso

Voy a empezar este post dejando clara mi opinión sobre Fincher. Es uno de los directores con más talento de Hollywood. Sus ideas siempre son frescas, y su forma de dirigir impecable. En su filmografía no solo no hay ningún error, sino que es responsable de dos de las cintas más importantes de los 90: Seven y El Club de la Lucha. Sus demás trabajos son cuanto menos entretenidos. Ahí tienes The Game, Alien 3 o La Habitación del Pánico, y por supuesto, su última gran obra, Zodiac. Adoro a Fincher, y quizá mis expectativas han hecho que El curioso caso de Benjamin Button haya sido una pequeña decepción.

Sabréis que la historia va de un tipo que nace viejo y se muere joven, tipo que se enamora de una mujer ‘normal’ con los problemas que conlleva ese desajuste en sus ciclos de vida. Técnicamente la cinta es una gozada. La fotografía, banda sonora, los efectos y caracterización de los actores, son excelentes. El guión, adaptación del libro de Scott Fitzgerald (que no he leído), también tiene mucho potencial, con un argumento cuanto menos interesante. Y si todo está tan bien hecho, si la peli ha recibido buenas críticas, y si Fincher nos la pone dura, ¿qué es lo que falla?

Podrías pensar si aún no has visto la cinta que se trata de una obra de fantasia con toques surrealistas, centrada en la vida ‘del revés’ de Button y los problemas que le acarrea. Error. Es una peli romántica con el típico mensaje de “todo es posible, la vida mola aunque te lleves palos”, etc. Hay algún toque fantástico, pero está absolutamente difuminado por una historia de amor que nunca te llegas a creer del todo, y que en algunos momentos resulta empalagosa. Es imposible sentir empatía por el personaje que interpreta Brad Pitt. Benjamin Button es un sosainas, el típico amigo que siempre arruina las fiestas, y por momentos parece carecer de sentimientos. Por este motivo, sus relaciones y sus amistades son difícilmente comprensibles. Button no conmueve, porque ni siquiera es capaz de conmoverse a sí mismo, y esto en una peli que habla sobre el amor es un gran error, llegando a haber partes de la misma que simple y llanamente aburren.

Como he dicho antes, el film pretende darnos una lección sobre la vida. Me gustan las pelis y las series que encierran un mensaje, pero no cuando pretenden colárnoslo de forma tan descarada. En El curioso caso de Benjamin Button se insiste mucho en el optimismo, en que tenemos que afrontar lo malo y lo bueno que nos ocurre en la vida y superarlo, pero cuando terminas de verla no te queda ese sentimiento. A mi por lo menos la cinta me dejó frío, con la sensación de haber visto algo con un envoltorio precioso, pero carente de contenido.

Pese a todo lo dicho, Fincher me sigue pareciendo un director excelente, la crème de Hollywood, y seguro que se lleva un buen puñado de Oscars. Este tipo de cintas suelen gustar mucho en la Academia. A mi me gustaría que ganara Wall-E, pero se va a tener que conformar con el premio a Mejor Largometraje de Animación. En lo referente a Button, no me hagáis mucho caso. Mejor que la veáis y juzguéis vosotros mismos, pues mi opinión sobre ella es minoría, y a casi todo el mundo le ha encantado.

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