Archivo de enero de 2009

David Fincher y su curioso caso

Voy a empezar este post dejando clara mi opinión sobre Fincher. Es uno de los directores con más talento de Hollywood. Sus ideas siempre son frescas, y su forma de dirigir impecable. En su filmografía no solo no hay ningún error, sino que es responsable de dos de las cintas más importantes de los 90: Seven y El Club de la Lucha. Sus demás trabajos son cuanto menos entretenidos. Ahí tienes The Game, Alien 3 o La Habitación del Pánico, y por supuesto, su última gran obra, Zodiac. Adoro a Fincher, y quizá mis expectativas han hecho que El curioso caso de Benjamin Button haya sido una pequeña decepción.

Sabréis que la historia va de un tipo que nace viejo y se muere joven, tipo que se enamora de una mujer ‘normal’ con los problemas que conlleva ese desajuste en sus ciclos de vida. Técnicamente la cinta es una gozada. La fotografía, banda sonora, los efectos y caracterización de los actores, son excelentes. El guión, adaptación del libro de Scott Fitzgerald (que no he leído), también tiene mucho potencial, con un argumento cuanto menos interesante. Y si todo está tan bien hecho, si la peli ha recibido buenas críticas, y si Fincher nos la pone dura, ¿qué es lo que falla?

Podrías pensar si aún no has visto la cinta que se trata de una obra de fantasia con toques surrealistas, centrada en la vida ‘del revés’ de Button y los problemas que le acarrea. Error. Es una peli romántica con el típico mensaje de “todo es posible, la vida mola aunque te lleves palos”, etc. Hay algún toque fantástico, pero está absolutamente difuminado por una historia de amor que nunca te llegas a creer del todo, y que en algunos momentos resulta empalagosa. Es imposible sentir empatía por el personaje que interpreta Brad Pitt. Benjamin Button es un sosainas, el típico amigo que siempre arruina las fiestas, y por momentos parece carecer de sentimientos. Por este motivo, sus relaciones y sus amistades son difícilmente comprensibles. Button no conmueve, porque ni siquiera es capaz de conmoverse a sí mismo, y esto en una peli que habla sobre el amor es un gran error, llegando a haber partes de la misma que simple y llanamente aburren.

Como he dicho antes, el film pretende darnos una lección sobre la vida. Me gustan las pelis y las series que encierran un mensaje, pero no cuando pretenden colárnoslo de forma tan descarada. En El curioso caso de Benjamin Button se insiste mucho en el optimismo, en que tenemos que afrontar lo malo y lo bueno que nos ocurre en la vida y superarlo, pero cuando terminas de verla no te queda ese sentimiento. A mi por lo menos la cinta me dejó frío, con la sensación de haber visto algo con un envoltorio precioso, pero carente de contenido.

Pese a todo lo dicho, Fincher me sigue pareciendo un director excelente, la crème de Hollywood, y seguro que se lleva un buen puñado de Oscars. Este tipo de cintas suelen gustar mucho en la Academia. A mi me gustaría que ganara Wall-E, pero se va a tener que conformar con el premio a Mejor Largometraje de Animación. En lo referente a Button, no me hagáis mucho caso. Mejor que la veáis y juzguéis vosotros mismos, pues mi opinión sobre ella es minoría, y a casi todo el mundo le ha encantado.

Enganchados a Lost

Después de meses de dura espera, dentro de unas horas se emite en Estados Unidos la Season Premiere más esperada del año: ¡comienza la quinta temporada de Perdidos! Hemos pasado todo este tiempo supliendo su falta con otras series, muy buenas algunas, pero que al fin y al cabo eran como la metadona para un heroinómano. Y es que el día siguiente a la emisión de la serie en USA es mi favorito de la semana, más aún después de una cuarta temporada que ha devuelto a Lost toda la grandeza que perdió tras el irregular inicio de la tercera.

Sí, es un día especial. Tan especial que me he decidido a subtitular un vídeo cojonudo descubierto vía Lostph. ¿Qué pasa cuando un amigo tuyo que nunca ha visto Lost hace una maratón de casi 3 días para poder ver la quinta temporada? Eso se han preguntado en Animosity Pierre, y el resultado es desternillante. Es un corto que los fans disfrutarán más porque está cargadito de referencias a la serie, pero también es un buen ejemplo de lo que te sucede cuando comienzas a verla. A mí por lo menos me pasó algo parecido, y eso que me enganché recién terminada la primera temporada. Disfrutad y recordad: ¡we have to go back!

Viajeros del tiempo en el cine

¿Qué sería del cine sin el recurso de los viajes espacio-temporales? Son siempre una buena salida cuando un guionista se queda sin ideas, y a nosotros, la verdad, nos hace gracia ver a un tío con escopeta en la Edad Media. Desde las máquinas estrafalarias a los hechizos demoníacos, pasando por la criogenización, son muchas las maneras en las que un personaje puede dar el salto a otra época. Pasaremos por alto las pelis en las que se usa esta última técnica, (El Dormilón, Demolition Man) porque aunque los efectos sean similares, no se trata de un genuino viaje temporal al estilo sci-fi.

Antes que nada, hablemos de ciencia. ¿Cual es la teoría que hay detrás de estos viajes? ¿Son realmente posibles? Si y no. Einstein nos dio las bases teóricas con su Teoría de la Relatividad Especial y Teoría de la Relatividad General. El tiempo transcurre de forma diferente para dos objetos que se mueven a velocidades distintas. A mayores velocidades, el tiempo transcurre más lentamente. Esto ha sido comprobado con relojes atómicos a bordo de aviones, y efectivamente funciona. Para las personas a bordo del avión el viaje ha durado menos que para los que esperan en tierra. Por desgracia, la diferencia es tan ínfima que no es apreciable a simple vista. Sin embargo, si pudiéramos acelerar un objeto a velocidades más altas que la de la luz, en un segundo del tiempo del objeto podrían haber pasado mil años para los demás objetos. Es decir, el objeto habría ‘viajado’ mil años en el futuro. Más info.

Se pueden sacar dos conclusiones. Primero, que hay una base teórica para los viajes en el tiempo, si obviamos el pequeño detalle de que según esas mismas teorías no se puede superar la velocidad de la luz, y segundo, que se puede viajar al futuro, pero no al pasado. El tiempo es una dimensión que solo se puede mover hacia adelante. Y es que todos conocemos las paradojas y los problemas que surgen cuando se viaja atrás en el tiempo. Ya lo dijo Bender: “Las leyes de la Física son como una amante esquiva.”

Después de esta introducción brevísima y probablemente llena de errores, pasemos a lo que nos interesa. Si hablamos de viajes temporales en el cine, hablamos de El Tiempo En Sus Manos (The Time Machine, 1960). Basada en la novela de H.G. Wells, la película narra las aventuras de un hombre que consigue fabricar un artilugio para viajar al futuro. Con él verá la II Guerra Mundial, sobrevivirá a un holocausto nuclear y acabará finalmente en el año 802701. Los humanos se han convertido en seres dóciles y estúpidos, ganado para los terribles Morlocks, que viven bajo tierra. Si bien el libro desarrolla mucho más la vertiente antibelicista y crítica con el ser humano, la adaptación consiguió ser entretenida sin perder del todo esa faceta filosófica. Un auténtico clásico para todos los amantes de la ciencia ficción, con un tufillo a serie B que la hace aún más interesante.

Viajamos hasta 1968 para reseñar otra de las grandes películas del genero de la ciencia ficción y aventuras: El Planeta de los Simios, protagonizada por el difunto Charlton Heston. ¿Qué decir de esta colosal cinta que no se haya dicho ya? Crítica con los aspectos más oscuros de la especie humana, como la intolerancia o la violencia, su final es uno de los más recordados de la historia del cine. Si no la habéis visto, no perdáis más tiempo.

En 1979 nos encontramos con una película poco conocida pero genial. Se trata de Los Pasajeros del Tiempo, y su argumento es de lo más delirante. En el Londres de 1893, H.G. Wells logra fabricar su máquina del tiempo. Jack el Destripador la usa para viajar a nuestra época y Wells se verá obligado a hacer lo mismo para detenerlo. Los dos tendrán que adaptarse al mundo moderno. Mezcla de aventuras, thriller y ciencia ficción, aderezada con algunos toques de humor, es una peli que sin duda se merece una segunda oportunidad.

En 1984, James Cameron y el musculado Schwarzenegger se unen para crear una de las más rentables franquicias del cine de acción sci-fi, Terminator, un papel hecho a la medida del austríaco. En el año 2029 el mundo está dominado por las máquinas. La resistencia humana está liderada por John Connor, y las máquinas deciden enviar al pasado a un cyborg, el modelo T-800, para asesinar a su madre y evitar el nacimiento de John. Como casi siempre, Cameron consigue crear un taquillazo con un guión interesante y efectos curradísimos. Su continuación también fue un éxito. ¿Quién no ha querido ser un T-1000 alguna vez?

La saga de Regreso al Futuro es quizá la más popular dentro del subgénero de viajes en el tiempo. No porque sea la mejor, sino porque es el paradigma del entretenimiento puro y duro. El malogrado Michael J. Fox borda el papel de Marty Mcfly, igual que Christopher Lloyd como el doctor Emmet Brown. ¿Quién nos iba a decir que para viajar en el tiempo solo hacía falta un DeLorean, un condensador de fluzo y unas cuantas barras de plutonio? Por cierto, lo del condensador de fluzo es un error de traducción. En original es flux capacitator, y flux es flujo, no fluzo. A veces merece la pena equivocarse.

Pasamos de una comedia para todos los públicos a una cinta oscura y desesperanzadora. 12 Monos (1995). Es el año 2035 y un virus ha exterminado a gran parte de la población humana. Los supervivientes malviven bajo tierra, donde el virus no ataca. El recluso James Cole (Bruce Willis) se ofrece a viajar al pasado no para evitar la infección, ya que el pasado es inalterable, sino para conseguir muestras del mismo que sirvan para desarrollar un remedio. Un peliculón denso y complejo, en el que Brad Pitt hace uno de los papeles de su vida.

Por último, y aunque no se trata estrictamente de un viaje en el tiempo, hay que mencionar la comedia de Bill Murray Atrapado en el Tiempo (1992), en la que un periodista se ve obligado a repetir una y otra vez el mismo día, la celebración del Día de la Marmota, que odia profundamente. Una peli cojonuda. Y me despido con otro viaje alucinante: el de Ash al final de Terroríficamente Muertos. Mezclar motosierras, demonios y caballeros siempre es una buena idea. ¡Como mola Bruce Campbell!

Mira Quién Mierda Baila

¡Mira Quién Baila! es ese programa de La 1 donde un montón de gente famosa hace el chorras delante de las cámaras. Si tuviera que enumerar todos los defectos de esta basura no acabaría nunca, pero para mi el más importante es que se emita en la tele pública. ¿Qué mierda de televisión tenemos que nos idiotiza con un programa tan infecto? ¿Estamos pagando con nuestros impuestos ese montón de excrementos? No es mi intención faltar al respeto a la gente que lo ve, que supongo que alguno habrá o no seguiría en antena, es que da una vergüenza ajena que supera la capacidad de la mente humana. Lo verán por la Igartiburu, supongo.

Si obviamos el detalle de que se emita en La 1, tampoco mejora la cosa. Por ejemplo, no sé que pinta Mariano Mariano de jurado. Corregidme si me equivoco, pero creo que mucha idea de baile no puede tener. Hasta el nombre del programa parece que lo haya ideado un mono. Mira quien baila. Pues prefiero mirar para otro lado, la verdad.

Hay mucho patetismo en este programa basura, pero en esta edición han rizado el rizo con la inclusión de un participante que no pasará precisamente a los anales de la historia del baile: el torero y viudo de la Jurado, José Ortega Cano. Hay que reconocerle el mérito a este señor. O no le importa hacer el ridículo para sacarse la pasta o es que directamente no se da cuenta. Puede que hasta piense que lo hace bien, y sueñe con convertirse en el nuevo Fred Astaire. Observad vosotros mismos.

Colosal, sin duda. Y lo más genial de todo es que a este tío le pagamos nosotros para que haga el tonto en la tele. Por mucha vergüenza que nos de, es así. Va siendo hora de que le cambien el orden a las dos cadenas, que La 1 pase a ser La 2 y viceversa y se sepa cuales son nuestras prioridades… ostias.