Uncle Sam, historia norteamericana
El Tío Sam es uno de los iconos más famosos de Estados Unidos y del mundo. “I want you for the U.S. Army”, decía mientras señalaba con el dedo en el famoso cartel de reclutamiento de la Primera Guerra Mundial. ¿Qué representa este barbacas? ¿Libertad, justicia, o más bien tiranía y sometimiento de las masas? Sobre esta y muchas otras preguntas gira Uncle Sam, una novela gráfica de 2 números publicada por DC Cómics en 1997 dentro de su línea Vertigo.
Si habéis leído Predicador, Sandman o Transmetropolitan ya sabréis de qué pie cojea Vertigo. Ahí están todas las obras que no tienen cabida en el universo para todos los públicos de DC. Uncle Sam encaja perfectamente. Es la historia de un símbolo intentando buscar su significado en la Norteamérica actual, muy alejada del famoso “sueño americano”.

El Tío Sam se nos presenta como un loco vagabundo que deambula por las calles de una ciudad cualquiera. Mientras observa la violencia en las calles, o la cháchara política de un senador corrupto, le asaltan visiones de acontecimientos clave para la historia de los Estados Unidos. Revive el asesinato de Kennedy, la esclavitud, la lucha con los indios, la Guerra de Independencia, la Guerra Civil… y se cuestiona a sí mismo la validez de esas acciones. ¿Mereció la pena tanto sacrificio, tanta sangre, para crear un país que ha terminado traicionando sus ideales?
Al igual que Ebenezer Scrooge y sus fantasmas en Cuento de Navidad, Sam recibe la visita de otros símbolos. Britannia le advierte de que Inglaterra ya pasó por lo mismo. Se sentían todopoderosos y pensaron que podían dominar el mundo. Le habla de Marianne, y de cómo se volvió loca después de que la Liberté, égalité, fraternité de la Revolución Francesa degeneraran en los oscuros años conocidos como El Terror. Especialmente interesante es su conversación con el Oso Ruso. Sam se niega a hablar con él, tachándolo de dictador, a lo que este responde: “¿Acaso crees que tus ideales son los únicos que pueden ser violados?”
Sam también se enfrentara a una versión de sí mismo más joven, fuerte y cruel, representación del capitalismo salvaje. Ese es el nuevo símbolo de E.E.U.U. El Tío Sam ya no significa libertad sino dinero, no es el poder del pueblo sino el poder de las grandes empresas, que pagan las campañas de los políticos, que ponen basura en la televisión para que la gente se aborregue…
Hay muchos motivos para leer este cómic. El primero y más importante, porque teniendo como tenemos la costumbre de juzgar a los yankis en términos de blanco y negro, nos enseñará a comprender algo mejor las profundas contradicciones, las virtudes y los defectos de su sociedad. Segundo, están de elecciones, así que no hay mejor momento que este para leerlo. Y tercero, está dibujado por el gran Alex Ross, lo que hace que sea una gozada mucho mayor.