Archivo de octubre de 2008
La mítica NASA Entertainment Computer System
La Nintendo Entertainment System, o NES, es una de las videoconsolas más importantes de todos los tiempos. Su circuitería era fácil de copiar, así que los asiáticos, ni cortos ni perezosos, se pusieron a ello. A estas copias se las conoce como Famiclones (Famicon es el nombre japonés de la NES). Existen cientos y cientos de clones, pero el más famoso en España es la NASA, que se podía encontrar en las entonces escasas tiendas de chinos que existían en nuestro país, o en la tómbola de cualquier feria. Era uno de los pocos Famiclones que intentaban imitar la forma original de la NES. La mayoría parecían una Super Nintendo, una Megadrive, incluso los hay imitando a la Playstation 3 (porque los Famiclones no están muertos, ni mucho menos). He aquí la única foto que he podido encontrar del aparatejo.

La NASA ha sido lo más cerca que he estado de poseer una consola Nintendo. Aparte de mi PSP actual, las únicas maquinitas que he tenido han sido la Atari 2600 y la Megadrive. La Atari fue mi primera videoconsola, y aunque era un cacharro que llevaba unos 15 años en el mercado, me pasaba las tardes muertas con sus juegos de 4 KB. Hasta que llegó el día mágico en el que mi vecino me propuso cambiar su NASA por mi Atari durante una semana. Esos siete días supusieron, además de una galopante miopía, mi primera toma de contacto con los juegos del momento.
Y es que los que venían en memoria eran copias exactas de los originales. Exactas. Recuerdo especialmente dos: el Super Mario Bros y el Contra (aka Probotector). Después de siete días jugando a dobles con un amigo, la habitación olía a mono y los ojos nos dolían si salíamos a la luz. Cuando mi vecino y yo nos dimos nuestras respectivas consolas, nunca volví a disfrutar como antes de la Atari. La maldita NASA se me había quedado metida en el cerebro. Este es mi pequeño homenaje a una consola con la que tuve un romance tan breve como intenso. ¿Quién dijo que las falsificaciones siempre son una mierda?
Os dejo con un par de enlaces interesantes: un artículo muy bueno de Pixfans sobre las videoconsolas falsas y Ultimate Console Database, donde podréis encontrar información sobre los Famiclones e imitaciones de otras consolas.
¿Está muerto el cine español?
Violado, asesinado y enterrado bajo una losa de cinco toneladas. Podéis pensar que soy uno de esos tipos que le ha puesto al cine español la etiqueta de “soberana mierda” y se dedica a vocearlo a diestro y siniestro. No me importa, seguramente llevéis razón. Al ver un nuevo tráiler o alguno de esos publirreportajes que suelen hacer los de las noticias de Antena 3, no puedo evitar decir “Menudo truño.”
Y es que cuando ves la evolución que ha tenido el cine en nuestro país, dan ganas de mudarse a cualquier otro sitio. Aquí siempre hemos tenido la costumbre de hacer cine social, o crítico, lo cual está de puta madre si el resultado es una película como El Verdugo, o Solas… No mola tanto si lo que te sale es una bazofia como Yo Soy La Juani. Bigas Luna intenta hacer un elogio al canismo, y eso es mearse fuera de tiesto, porque significa ensalzar la ignorancia y la estupidez de una subespecie cuyo leitmotiv es dar por culo lo máximo posible.
Subnormalidades como esta hubieran hundido a nuestro amigo Luna en el fango en cualquier otro país. En España, este director, que no ha hecho una película buena en su vida, es uno de los máximos exponentes de nuestro cine según la crítica. Primer problema del cine español: esta sobrevaloradísimo. Lees en algún periódico una crítica de la última peli y piensas que tiene que ser la hostia. Sales del cine y te dan ganas de cagarte en los pantalones bombachos del director. Te pasa una vez y te dices a ti mismo que no pasa nada, que el crítico que escribió eso debió ver la película fumado. Pero cuando se repite una y otra vez te das cuenta de que algo falla.

Pocas veces he leído críticas negativas escritas por críticos españoles a películas españolas, aunque estas películas sean más malas que un cáncer. Hablemos de géneros. Las comedias, por ejemplo. Atrás quedó la época del destape, con cintas desternillantes y en las que además veías alguna teta que otra. Hoy tenemos Desde Que Amanece Apetece, El Oro De Moscú, o cualquiera de Santiago Segura. Hay excepciones, como Días De Fútbol, pero por lo general la comedia española huele a mierda a kilómetros.
Yo creo que los cineastas patrios están acomplejados. Para ellos lo que se hace en Estados Unidos es basura comercial, y por eso hacen películas tan pedantes. Es normal, si encima el Estado les subvenciona, ¿para que se van a molestar en hacer algo que entretenga? Yo dejaría de dar dinero público al cine. Primero porque me revienta saber que muchas películas vomitivas han sido costeadas en parte con mi dinero, y segundo, para permitir que el cine español comience a pensar en el espectador y deje de mirarse el ombligo.
No sería justo meter a todos en el mismo saco. Cuando digo “el cine español ha muerto” no me refiero a TODO el cine que se hace en España. Sigue habiendo gente con ideas cojonudas. Tesis, Nadie Conoce A Nadie, El Día De La Bestia, REC, La Caja 507, El Laberinto Del Fauno… No digo que sean obras de arte, pero sin duda es un cine a años luz de la habitual broza con aires intelectualoides que nos quieren colar habitualmente. La salvación de la industria está viniendo por otros caminos, gracias a esas películas que se han alejado del patrón que venía siendo habitual en los últimos años. Desde mi punto de vista, el futuro pinta bien.
La Tercera Roca Desde El Sol
3rd Rock From The Sun es sin duda la mejor serie de la cuatrilogía Cosas De… de Antena 3; a saber: Cosas de Casa, Cosas de Brujas, Cosas de Hermanas y la que nos ocupa hoy, Cosas de Marcianos. Cuatro compró los derechos y la ha estado emitiendo hasta hace bien poco. Una tarde zapeando me encontré con la serie, y como el puto nostálgico que soy me apoltroné en el sofá dispuesto a rememorar las aventuras de Dick Solomon y compañía. Esperaba sentirme defraudado, como tantas veces en las que al ver series o pelis que recuerdas con cariño te das cuenta de que son una basurilla. Pero me llevé una sorpresa. Resulta que es buena.

Gracias a la magia de Internet, donde no hay que soportar el maltrato que nos hacen las cadenas con sus cambios de horarios y cancelaciones, estoy engullendo las cinco temporadas de esta gran serie. Y disfrutando. Cumple su objetivo de provocar risas a sotoboche, pero con un humor más europeo que la típica comedia de situación norteamericana. La voz en off de la intro ya es toda una declaración de intenciones: “Como mucha gente inteligente sabe, estamos rodeados de extraterrestres.” (Nótese la ironía)
Utilizando el desconocimiento por parte de los Solomon de las convenciones sociales, o su falta de pudor, la serie es una burla, a veces crítica, de estas mismas convenciones. Los extraterrestres, al preguntarse por qué los humanos hacemos esto o lo otro, hacen que tú mismo te lo plantees.

Un ejemplo de lo anterior: Sally Solomon, oficial militar de la misión, ocupa el cuerpo de una mujer. ¿Por qué? Lo echaron a suertes y perdió. Se hacen multitud de coñas con este tema, lo cual es una crítica evidente al machismo de la sociedad. Así con todo. El trabajo, el amor, la adolescencia… nada escapa a la mirada curiosa de los chalados Solomon. Tampoco penséis que la serie es filosófica y trascendental, es una sitcom hecha para que te partas el ojete, pero con ese puntito extra. Como echarle pimienta a un chuletón, se disfruta más.
Uno de los grandes aciertos de la serie es el actor que encarna a Dick, John Lithgow, uno de los tíos más histriónicos que he visto nunca. Este hombre, ganador de varios Emmys, y nominado al Oscar dos veces, hace que de verdad parezca que Dick es extraterrestre. Merece la pena verla solo por ver actuar a Lithgow.
La serie solo se puede comprar de importación, así que si tenéis ganas de verla, mejor entrad en este enlace.
La vida es asín
Seguro que este vídeo os va a traer muchos recuerdos:
Érase Una Vez El Cuerpo Humano, (AKA Erase Una Vez La Vida) ha sido y sigue siendo una de las mejores series de divulgación jamás creada. Y es que cumplía con creces su objetivo: enseñar de una forma amena el funcionamiento del cuerpo humano a los inquietos zagales de esa generación, mi generación.
La historia de cada capítulo molaba, te enganchaba, y sin darte cuenta aprendías. Lo peor de todo es que aún hoy, que ya se algo más sobre lo que se cuece en nuestro interior, me sigo imaginando al barbacas ese dentro de mi cerebro, coordinando mis movimientos reflejos cuando me tropiezo o cuando me explota en la cara agua en estado metaestable. Si estoy enfermo, veo a los virus, esos bichicos amarillos con el pelo de punta destrozándome por dentro, y a los incansables glóbulos blancos con su gorra de policía y las porras dándoles pal’ pelo. Y cuando me hago un corte las plaquetas van corriendo y se ponen todas juntas cogidas de las manos para que cicatrice. No puedo evitarlo, esa serie me marcó.

A lo largo de sus 26 capítulos podíamos ver el funcionamiento de nuestros órganos, músculos y huesos, las hormonas, las vacunas, los sentidos… Aprendimos que los impulsos nerviosos tienen pinta de espermatozoide, que los macrófagos son los basureros del cuerpo y primos lejanos de Pacman y los Langoliers o que a los glóbulos rojos les gusta muchísimo más el oxígeno que el dióxido de carbono. Me vienen a la cabeza aquellas cadenas de montaje de ADN, los azúcares y las sales, representados como no por un caramelo y un salero…

Además de todo esto, leo que los libros de la serie, a pesar de estar dirigidos a niños, no se quedan en un estudio superficial, llegando incluso a diferenciar entre los tipos de anticuerpos, estructuras celulares, etc. Vamos, tratando a los niños como lo que son, no como a idiotas. Y funcionó, porque mi novia, estudiante de Medicina, afirma saber más del cuerpo humano gracias a la serie que a la carrera. Los dos sabemos que no es así realmente, que exageramos, pero es lo que tiene la nostalgia.
Lo mejor para recordar esta maravilla de serie es que la volváis a ver, y si no lo habéis hecho nunca, con más motivo aún. Si queréis comprar la colección de libros y DVD podéis hacerlo aquí. Si lo vuestro es más el intercambio libre de información, en este foro podéis descargar los capítulos en un solo enlace de Megaupload o Filefactory cada uno.
Traducimos a Jon Lajoie
Lo prometido es deuda. Cuando escribí sobre el cómico canadiense Jon Lajoie y sus canciones, dije que iba a intentar subtitularlas para aquellos queridos lectores que no dominaran bien el idioma de Shakespeare. He subtitulado dos por el momento, Show Me Your Genitals y 2 Girls 1 Cup Song (canción en honor del famosísimo vídeo homónimo, no apto para estómagos sensibles), y próximamente iré haciendo lo mismo con más temazos del genial humorista. Disfrutad.