Archivo de febrero de 2008
Programas estúpidos que triunfan
Este post está dedicado a esos programas/concursos de la tele que al verlos te dan vergüenza ajena y te entran ganas de arrancarte los ojos con tus propias manos. Pero a la vez que tu cerebro muere se pregunta cómo es posible que una basura de tal magnitud tenga audiencia suficiente como para seguir en antena. Obviaré los típicos (Gran Hermano, programas del corazón y tal) porque ya está muy visto lo de criticarlos. Allá vamos con mi top cuatro.
Money Money (Cuatro)

Mecánica: Típico concurso de preguntas y respuestas donde ganas o pierdes dinero dependiendo de si aciertas o no. Presume de ser el programa con mayor premio en metálico de la tele, algo más de un milloncejo de euros. La guinda es que todo está amenizado con un plantel de bailarines/as y el mágico espíritu del baile lo invade todo.
Estupideces: ¿Qué pinta eso de bailar? No digo que un concurso de preguntas tenga que ser soseras como Saber y Ganar, pero no veo qué sentido tiene que cada dos por tres tengan que ponerse a hacer el idiota. Si a esto le sumas lo increíblemente gracioso que pretende ser el presentador, al que te dan ganas de dar un puñetazo cada vez que abre la boca, tenemos como resultado una gilipoyez con mayúsculas.
Nota: 7 sobre 10 (en la escala de la vergüenza ajena)
¿Sabes más que un niño de primaria? (Antena 3)

Mecánica: Preguntas sacadas de libros de texto de primaria, que el concursante tendrá que responder compitiendo con un grupo de críos.
Estupideces: A este programa le sobran tres cosas, los niños, las preguntas y Ramón Garcia. Todo está pensando para que los zagales queden como semidioses y el pobre concursante como un borderline. Recomendaría a todos los que estén pensando en tener hijos o los tengan ya que vean este programa. Los primeros para que no cometan el error de hacerlo y los segundos para que intenten que sus hijos no se parezcan a los prepotentes y vacilones niñatos que salen en él. Nunca he deseado más tener una Super Banana Bomba que viendo éste bodrio televisivo.
Nota: 9
Allá tú (Telecinco)

Mecánica: El concursante elige una caja y va abriendo las demás, intentando suponer la pasta que habrá en la suya para negociar con la banca y decidir si se queda con lo que le ofrecen o con su caja misteriosa.
Estupideces: Probablemente sea el concurso que menos capacidad cerebral requiere para jugarlo. Es una absoluta payasada, y la única gracia que tiene es que los aspirantes a concursar se pasan varias semanas en un hotel, lo que lo convierte en una especie de Gran Hermano light. Así que al final lo que interesa a la gente que lo ve es quien se ha liado con quien o los piropos que se dicen unos a otros. Que lo presente Jesús Vázquez ya hace sospechar que no podía ser un concurso normal. Negociar es lo de menos.
Nota: 10
Fama ¡A bailar! (Cuatro)

Mecánica: Reality-show para enseñar a bailar a una panda de subnormales artistas.
Estupideces: Parece que a los de Cuatro les ha dado por el baile. Vamos a ver, señores, ¿qué futuro tendrá el ganador? A la gente le gustan los cantantes, comprarán sus discos. Le gustan los de Gran Hermano, porque les han visto retozar bajo las sábanas. ¿Pero a quién cojones le interesa un bailarín? ¿Cual será su premio, entrar en la Academia Nacional de Danza o como se llame o acabar en Noche de Fiesta? Y lo peor de todo, ¿a quién le interesa ver a estos moviéndose y haciendo el ridículo? ¿Cómo puede un truño tan grande tener tanta audiencia? Qué razón tenía el presentador de Identity al decir que tenemos la televisión que nos merecemos.
Nota: Se sale de la escala de la vergüenza para entrar en la de lo vomitivo. Un 10.
Hasta aquí mis favoritos. ¿Cuales son los tuyos? Dínoslo en los comentarios.
Zapatero versus Rajoy: Match of the Millenium
Esta noche, muy a mi pesar, voy a hablar de política, aunque me prometí a mi mismo que iba a pasar del tema hasta después de las elecciones. La cosa es la siguiente. Esta noche se ha celebrado el esperado debate entre los dos candidatos, y después de ver un capítulo de Dexter compartiendo un litro con mi señora me he sentido preparado para soportarlo. Comienzo a escribir esto después de que haya finalizado, habiendo tomado notas (estoy fatal) y sin haber escuchado ninguna opinión posterior en los medios acerca del ganador. Escribiré no un resumen, sino unas cuantas de las muchas frases épicas y acusaciones que se han dicho el uno al otro.

Lo primero que queda claro es que vamos a asistir a un espectáculo digno del National Geographic. Como dos ratas peleando por un trozo de queso, los candidatos se buscan el cuello el uno al otro. “Usted ha engañado a las viudas, no les ha subido las pensiones.” Brutal Rajoy, apelando a la compasión que cualquier ser humano siente hacia una pobre viuda. Punto para él. El gallego de oro critica ahora la regularización de inmigrantes que realizó ZP, a lo que éste responde que al menos él les ha pedido contratos, mientras que Aznar solo les pedía un bonobús. Punto ahora para Zapatero.
Respecto al tema de ETA, lo mismo de siempre. No negocies, hombre… pero si tú también lo hiciste… ¿yo? a mí que me registren. Me quedo con una frase de Rajoy: “Si usted hubiera hecho lo mismo que nosotros hicimos, yo también le hubiera apoyado.” Ya sabes, ZP, si hubieras acercado presos al País Vasco o llamado a ETA Movimiento de Liberación Nacional Vasco el Partido Popular hubiera estado contigo. Sin embargo, que De Juana Chaos se paseará por los alrededores del hospital era algo que los valedores de la patria no podían consentir. Por lo visto, para Rajoy lo del Chaos es hacer una concesión política, pero lo anterior no. También ha sido muy divertida la pequeña bronca que se ha formado cuando el gallego ha dicho que “Zapatero ha agredido a las víctimas del terrorismo”, (no es broma, textualmente ha dicho eso).

Respecto al estado de la “vieja y gloriosa nación española” Rajoy opina que nadie puede decidir sobre el futuro de una autonomía sin el apoyo de todos los españoles. Vamos, que España se rompe y Zapatero tiene la culpa por no pararle los pies a Cataluña y País Vasco. Según Rajoy, ZP se ha tomado a broma los quinientos años de historia de la nación española. Éste, como es lógico, dice que nanai de la china, que él es muy patriota, para no perder los pocos votos que la derecha le pueda dar. Yo me pregunto quién tiene la autoridad moral para decidir sobre lo que es España y lo que no, y por qué no pueden un conjunto de ciudadanos separarse de ella pacificamente si así se les planta en sus santos huevos.
Coge todos los temas que quedan (educación, sanidad, vivienda, economía, etc) y aplícales la siguiente fórmula. Rajoy: Zapatero, lo has hecho todo de puta pena. Zapatero: Rajoy, lo he hecho todo de puta madre. Y nada más, de eso ha servido el debate. Los dos leyendo datos y más datos para defender sus argumentos, pero siempre incompletos, de forma que ambos tenían razón en lo que decían, aunque ambos a la vez estuvieran equivocados. Al menos Bambi ha hablado de política social, y hay que reconocer que algunas cosas ha hecho en este aspecto. El Lord del Sith gallego no ha tocado mucho el tema, porque la única política social que esta gente parece conocer es el jarabe de palo y la intolerancia.
Dejando de lado el debate, la forma en que los medios tratan la política me recuerda cada vez más a ese especial de Halloween de los Simpsons donde se descubría que los candidatos eran extraterrestres disfrazados (los siempre geniales Kang y Kodos.) Como el sistema es bipartidista, uno de los dos ganaría seguro (“¡No, yo votaré al candidato del tercer partido!”… “Adelante, tiren su voto a la basura.”) ¿Por qué no salen en las noticias los demás partidos? Está claro que en la tele sale quien tiene la pasta.
Así que, si no fuera porque va en contra de mi religión (el pastafarismo) darle mi voto a ningún político, apoyaría a Izquierda Unida y Gaspar Llamazares, que al menos estos tienen los cojones de apoyar la legalización de la marihuana.

Los 80: La Moda asesina del Espacio Exterior.
Como lo retro está de moda entre los intelectualoides. Como mirar al pasado con nostalgia está más en boga que nunca, y volver 20 años atrás es lo más “Cool” que puedes hacer para quedar de sabelotodo… nosotros no vamos a ser menos, y nos apuntamos a comernos algo del pastel.
Los 80 fueron una etapa magnifica en la historia occidental. El culmen de una civilización que después comenzaría a decaer hasta convertirse en una sombra sobrealimentada de hamburguesas, pastillas y videoclips en los 90, y que daría como resultado un fenómeno deplorable, el “canismo”.
Pero no todo en los 80 fue grande. Es cierto que su música fue increíble, se puso de moda el culto al cuerpo, se derribo el muro de Berlín – del que todavía quiero mi trozo -, y el cine vivió, probablemente, su edad de plata en Hollywood.

La moda, fue la especia amarga de todo este estofado cultural. El único huevo caducado de la docena, que te comes sin darte cuenta, y que te da diarrea de órdago. Y es que, la moda en los 80, fue un despelote en donde lo imposible se hacía posible. En donde los colores impensables, eran la última tendencia, y en donde tener dos alerones de avión colocados encima de los hombros era lo más de lo más.
Pero hagamos un repaso a los diferentes experimentos de la moda en los ochenta, y quedémonos pasmados y con el culo torcido ante algo que, las generaciones posteriores, no han tenido el dudoso placer de disfrutar.
Las hombreras fueron el complemento por antonomasia en todos los trajes, vestidos, jerseys, sacos de patatas, que pululaban por las tiendas de ropa en los ochenta. De diferentes tamaños, estas hombreras creaban la sensación de tener una baguette metida en cada hombro. Con un casco y una buena coquilla, cualquiera podía salir al terreno de juego a hacer un buen touchdown.
A esto se sumaban los colores que trajes, camisetas, sudaderas, y demás poseían. Un amarillo plátano, un rosa fosforescente, un azul eléctrico, o un rojo pasión desbordante, eran los colores preferidos del ciudadano a la moda para provocar que sus vecinos se arrancaran las corneas con un sacacorchos.

Debido a que en esta época se puso de moda el culto al cuerpo, el machacarse en el gimnasio, y el intentar tener un cuerpo 10, fue inevitable la aparición de chandals de doble forro y de las mallas – leggins – que no sólo se convirtieron en reclamo de gimnasio, sino en complemento ideal para combinar con jerseys del tamaño de globos aerostáticos, o con faldas que combinaban alegremente cualquier forma y color. Por supuesto, que sería de esas mallas sin combinarlas a diestro y siniestro con calcetines, cada uno de un color, por ejemplo, rosa fucsia y verde pistacho, o con los mágicos calentadores, junto a chanclas con un leve tacón – dejaremos para otra ocasión las famosas Chanclas de plástico transparente de colores – . Ahora si puedes salir a pillar cacho.
Los complementos llegaron a su apogeo, y la muchachada parecía un escaparate de tienda de barrio chungo. Cinturones – siempre de dos en dos – , pendientes enormes, guantes de rejilla, pulseras de bolas o de pinchos, pañuelos de colores, sombreros, bombines, cintas en el pelo, collares luminosos y bisutería barata, se colocaban encima de uno como en aquel juego de ponerle objetos a la mula hasta que estos saltaban. Aquí no saltaba nada, salvo tu dignidad cuando salías por la puerta.
Si hay algo que siempre ha llamado la atención de esta época, ha sido las prendas vaqueras. Los famosos “vaqueros a la piedra” podían ser de dos géneros:
- Normales, pero a los que tenias que hacerle una raja con la navaja de cortar el queso de tu abuelo, a la altura de la rodilla para estar a la ultima.
- Sobaqueros, de amplio espectro en la cintura, y que no solían tener problemas de talla ya que tenían una goma elástica por sustento en la cintura.

Tanto unos como otros se podían combinar con botas, o con zapatillas, y era común en los hombres hacerse los duros, incluso más que Rob Halford, poniéndose chupas de cuero, de las de antes, de las buenas, con camisetas blancas de manga corta debajo. Una especie de rockabilly venido a menos, sobre todo cuando algunos llevaban tops blancos que dejaban su ombligo al aire, y poco a la imaginación de los demás.
Dentro de lo vaquero hacer mención especial a un fenómeno que arraso en los últimos coletazos de esa década maravillosa, las camisas vaqueras. Su proceso de elaboración era exactamente igual que el de los pantalones, a la piedra… o por lo menos por la piedra se pasaban el gusto ante semejante creación. Durante unos años fue muy común, ver en un mismo individuo, la siguiente combinación: Camiseta vaquera + Pantalón de chándal de doble forro (por fuera como tela brillante y por dentro algodón) + Paredes ó Yumas. Un trío de ases.
Las camisetas de cuadros y los tirantes se hicieron bastante comunes, al igual que los recuperados pantalones de pitillo para ellas – y ya sabemos que estos pantalones están a la moda, pero te hacen culo carpeta -. Los pies eran cubiertos por botas militares – momento de auge para las míticas Doc Martin -, zapatillas de deporte – Paredes, Yumas, J Hayber, botines lona Converse, o Adidas cuando todavía poseía esa marca de la llama -, los famosos náuticos, y las zapatillas de bailarina – retomadas en el nuevo milenio -, que podían, en ocasiones, acercarse al lamentable charol.

También es objeto de mención un tipo de moda que causo furor entre el género masculino en esos años, y todo gracias al hipnótico poder que la series comenzaban a desprender. Corrupción en Miami – Miami Vice -, irrumpió con fuerza en el mundo televisivo, y James “Sonny” Crockett junto a su compañero Ricardo “Rico” Tubbs hicieron mella en la volatín mente juvenil con la siguiente mezcla: Traje de color chillón remangado + camiseta de color chilló complementario.Esto se convirtió en todo un signo de distinción que la juventud comenzó a llevar como si de una panacea en el mundo del ligoteo se tratase… lamentable.
No me quiero extender más, ya que estoy a punto de un delirium tremens ante tanto color, vitalidad, y mezclas imposibles. Un día de estos, hablaremos de los peinados, que por sí solos, necesitan un capitulo para ellos solos.
Con esto queda demostrado que aunque los 80 fueron grandes, también tuvieron su oveja negra, y es que, como decía el filosofo: En toda casa hay un cuadro d´aleao.

Un pack muy chanante
Mi novia me hizo ayer un gran regalo: el pack de lo mejor de La Hora Chanante (además me lo envolvió en papel de periódico, como buenos gañanes que somos). Me quedé con la boca abierta, porque inexplicablemente no me había enterado de que lo habían sacado. Tras el estupor inicial, rompó el plástico y me encuentro con lo siguiente:
- Dos discos
- Un comic dibujado por Joaquín Reyes
- Un poster con pegatinas
Pongo el primer disco y tras los típicos avisos de copyright aparece el menú. Selección de los mejores sketches de las tres primeras temporadas y un apartado de fotos. Pero todavía tardé cinco minutos en darle a algo, porque lo mejor es que debajo de los apartados está Super Ñoño metídico en la cama y hablándonos: “Pues aquí estoy asobinao”, “¿A ti que temporada te gusta más?”, “¿Has visto las fotacas? Hay unas fotacas muy chulas.” “Ser un superheroe es muy duro, porque todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.”
Tras escuchar lo que Super Ñoño tiene que decir me pongo a ver la selección de sketches que ha hecho Joaquín. Los testimonios de Axl Rose, Gorvachov y Stephen King, el Vivo Con Tu Madre del Payaso, Super Ñoño, Bocaseca Man, la canción Soy Un Idiota, The Pesetor (el taxista)… y muchos, muchos más
El segundo disco repite la misma fórmula, esta vez lo presentan Bizcoché y Ojos de Huéver, haciendo que te partas el ojete cada vez que abren la boca. La selección en este disco es de las temporadas cuatro y cinco, y además incluye unos jugosos extras: el capítulo 51 nunca emitido de La Hora Chanante y escenas eliminadas. Podremos ver en este disco varios sketches geniales, como el testimonio de Bill Gates, Marlo y su Hijo de puta hay que decirlo más, El Bedel, Vicentín y Piruletas, el curso de Como Hablar en Gañán…
En general la selección de escenas es bastante buena. Hay que recordar que estamos hablando de un programa que tuvo cincuenta capítulos, así que es inevitable que algunos de los grandes momentos chanantes se hayan quedado fuera. Aún así, son más de tres horas y media del humor finísimo de Reyes y compañía. Y además viene con el comic y los cromos, por lo que es un must-have para todos los fans de La Hora Chanante… ¡Chanante!
Gracias, nena. ¡Ay, como vaya con la de mear!

Se acercan malos tiempos
Aunque en estas fechas debería estar contento por haber finiquitado los exámenes, lo cierto es que una sombra se acerca con paso lento y ruido de tambores y amenaza con cubrir estos días soleados. Me refiero a la Semana “Santa”, donde la sociedad española hace un sentido homenaje a los siglos y siglos que la Iglesia Católica lleva puteando al ser humano. Siglos en los que cualquier intento de mejorar socialmente o de investigar racionalmente la naturaleza y el mundo que nos rodea han sido sistemáticamente destruídos por esta organización de mafiosos en un intento ruin de perpetuar su poder. Siglos en los que la mafia religiosa ha luchado por extender la ignorancia y el miedo entre las personas, quemando gente inocente en la hoguera o simplemente amenazando con llamas y dolor eterno a los que no querían seguir su mensaje de “paz”.
Dinero y poder, ese es el mensaje de la Iglesia. Aceptando las ofrendas de los nobles y burgueses medievales que querían comprar su parcela de cielo. Perdonándoles sus pecados por una módica cifra. Justificando las injusticias del mundo con la frase “Dios quiere que sea así, tu misión es servir a tu Señor, morir de hambre por él si es preciso, dejar que viole a tu hija si así lo quiere.” Apoyando dictaduras y ejecuciones, siendo a veces ellos los ejecutores.
Hoy, a dos años de entrar en la segunda década del siglo XXI, esta mafia sigue sin cambiar, sigue queriendo encadenarnos a la ignorancia de sus falsas creencias. Siguen apoyando que las mujeres mueran maltratadas por sus maridos, siguen sin tolerar a los homosexuales, mientras abusan de sus monaguillos y aquí paz y después gloria. Siguen empeñados en adoctrinar a nuestros hijos en las escuelas públicas, enseñándoles que la ciencia se equivoca, que lo único que vale es lo que dicen ellos, aunque sea un disparate. Negando la evolución y sus evidencias científicas, insultando a toda creencia que no sea la suya.
Así que por qué no, salgamos a la calle esta Semana “Santa”, disfracémonos de payasos (con todo mi respeto a tan noble profesión) y honremos a aquellos que siempre han deseado nuestro mal. Llorémos al paso del Cristo y gritémosle guapa a la Virgen De La Macarena. Sigamos siendo sus lacayos unos cuantos siglos más.
P.D: Dios debe estar revolviéndose en su tumba.
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